Mi ordenador va a medio gas sino está enchufado a la lumbre, como decía mi abuela. Sin su fuente de alimentación el aparatito es torpe y cachazudo, y lo que es peor, se mueve en la oscuridad. Pero el pobre animalito cambia de repente cuando lo enchufas a la corriente. Se hace la luz, y se realza glorioso, haciendo todo lo que se supone que debería hacer, y más.
Lo curioso es que yo siempre he pensado que funcionaba a pilas (de esas recargables que después del primer uso dan tantos problemas) pero no, resulta que también vengo con enchufe, y de esos que echan chispas. Dependo demasiado de la corriente, no tengo la autonomía suficiente aunque sí la actitud autónoma, y eso da conflictos y errores inesperados. Sin estar enchufada a mi suministrador de energía sigo andando, pero voy a ralentí; y además como voy sin luces, tropiezo, me tocan y me hundo, ya que mi flota tiene un solo agujero :p
A oscuras es difícil hacer nada, aunque los años de práctica te hallan agudizado el tacto y medio oído, y otorgado cierto sentido arácnido. Pero es como si toda tu vida hubieses creído ver bien hasta que te ponen gafas y te das cuenta de que no habías visto claramente hasta la fecha. Menuda jodienda, porque tanta luz de repente es cegadora y te desestabiliza que no veas. No tienes más remedio que buscar en el cajón de los trastos viejos que nunca creíste que utilizarías de nuevo pero que los seguiste guardando de todas formas y sacar: unas gafas oscuruas y trasnochadas, una crema solar de factor ochenta, tu tacatá y una brújula. Y a empezar a andar, primero poco a poco, sin caerte, acostumbrándote a la nueva visión, y luego con paso firme y aumentando en magnitud y longitud las zancadas.
Quién sabe, a lo mejor el año que viene me apunto con un amigo a hacer la maratón de Nueva York…Como decía el señor Adidas, Impossible is nothing.
mmm… gafas de sol? crema solar? tacatá? brújula? Raro equipaje para empezar el camino, pero supongo que debe ser algún tipo de miedo a caerse en el proceso.
Ya verás, estoy convencido de que si tienes buenas piernas para bailar, tienes buenas piernas para andar y recorrer.
Como una vez dijo Confucio: “Sigo pensando que deberías relajarte y disfrutar más. Lo que tenga que venir vendra, y …” caramba, no recuerdo cómo acababa la cita
…y por cierto, mola la idea de la maratón de Nueva York. ¿Cabe uno más?